Desde hace mucho tiempo surgió la preocupación por el impacto que tienen los problemas de salud mental en la eficiencia y la productividad de los colaboradores. Por ejemplo, la depresión en Latinoamérica significa una pérdida en la productividad de 3.5 años según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Lastimosamente, el estigma sobre la salud mental en contextos laborales se evidencia en todas las culturas y sociedades del mundo, especialmente en América Latina. Tanto así que el secretario general de las Naciones Unidas asegura que: en los países de ingresos bajos y medianos, más del 75% de las personas con problemas de salud mental no reciben ningún tratamiento.” Y, de acuerdo con la OPS, el presupuesto de salud en la región destina apenas un 2% al cuidado de la salud mental, del cual el 60% de ese dinero es para hospitales psiquiátricos. 

Por eso, tomar acción a tiempo es útil para el bien de tu empresa, así como para el bienestar de tu talento ya que las enfermedades mentales no solo afectan los pensamientos, sino también las cogniciones, las emociones y las acciones de las personas.  Cuando detectes uno o más de estos problemas en tu equipo, sabrás que es hora de actuar: 

  1. Una apariencia poco saludable o descuidada: muchas personas con enfermedades mentales les cuesta cuidar su imagen. No cuidan de su higiene y se visten inadecuadamente para el trabajo. 
  1. Cansancio, comportamiento extraño y cambios de humor drásticos: los problemas de salud mental pueden causar episodios depresivos y cambios de humor impredecibles con intensos altibajos, incluso en la oficina. En general, el comportamiento puede parecer inusual.
  1. Se molesta, enoja o indigna fácilmente: debido a la tensión y estrés relacionados con los problemas de salud mental, muchas personas se estresan o se enojan en exceso. Puedes observar cómo trabajan en los proyectos, cómo interactúan con compañeros de trabajo y ver si realmente están teniendo una afectación mental. 
  1. Se ausenta del trabajo constantemente: esto no se refiere únicamente a ausentarse en la oficina. Quizá detectes que tu compañero se ausenta en general de las actividades laborales; no convive con el resto de los compañeros; y cuando lo ven durante la jornada refleja apatía por el trabajo. 
  1. Es muy común que hable de sentirse cansado todo el tiempo: Quizá notes fatiga o una pérdida de energía en la persona e incluso identifiques que su productividad disminuyó. 

¿Qué puedes hacer?

Antes de iniciar una conversación es mejor planear y saber qué pasos tomar. Sé amable y comprensivo, como lo serías si se tratara de un amigo. Es importante escuchar con atención, establecer contacto visual y hacer preguntas si no estás seguro de lo que te están diciendo. Mantén una actitud tranquila y sé consciente de tu lenguaje corporal. 

En casos donde tú debas acercarte a preguntar qué es lo que pasa debes encontrar las palabras adecuadas:

Estas son algunas frases con las que puedes abordar el tema

  1. He notado que has estado desconectado, ¿hay algo de lo que quieras hablar?
  2. Te he visto triste últimamente y quiero saber si puedo hacer algo por ti porque me importas. 
  3. Últimamente me he dado cuenta de que estás pasando por un mal momento y me preocupas, ¿podemos hablar de lo que está pasando?

Ten en cuenta que, aún con las mejores intenciones, podemos decir cosas fuera de lugar. En estos casos evita decir: 

1.“Yo también me siento deprimido a veces”

Porque no es cierto, todos podemos sentir tristeza, pero no todos nos deprimimos o sabemos que tenemos depresión.

2. “No te sientas triste” o “Concéntrate en las cosas buenas”

Porque no es tan simple, si lo fuera habría menos personas deprimidas en el mundo o ni siquiera existiría. 

3.“No te preocupes, todo va a estar bien” 

Porque estás minimizando cómo se siente esa persona. El problema puede ser más profundo de lo que piensas. Además, no estás contribuyendo a que esa persona se sienta bien consigo misma. 

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