Un estudio de la organización Gallup encontró que el 2020 fue el año más estresante, con un 40% de la población adulta afectada. Para 2019 este porcentaje era del 35%, es decir, que hubo un aumento de 190 millones de personas a nivel global.

Desafortunadamente los gobiernos y entidades públicas están haciendo poco, ya que tan solo el 2% del presupuesto se invierte en servicios de salud mental, lo que significa que las compañías llevan la responsabilidad de brindar herramientas de atención emocional a sus empleados. 

Lo vivido en el último año y medio ha permitido aumentar el nivel de consciencia frente a los retos de salud. De hecho, la OMS afirma que un entorno laboral “malo” o “negativo” puede afectar directamente la salud mental en las personas con consecuencias como  depresión, altos niveles de estrés y  trastornos de ansiedad.

En efecto, se estima que la pérdida de productividad relacionada con la depresión y la ansiedad, dos de los trastornos mentales más comunes, cuestan anualmente a la economía mundial $1000 millones de dólares. Para muchas personas sigue siendo un tabú hablar sobre este tema, por eso debes brindarles las herramientas para que puedan comunicar esa ansiedad o estrés. Llevar al personal a una oficina física antes de que estén preparados podría provocar problemas y debilitar la confianza de los empleados en el proceso. 

La salud mental es una prioridad y los líderes deben asegurarse de cuidar a su equipo durante el retorno a la oficina. Si eres manager, ¿Cómo puedes asegurarte de que este proceso sea lo más cauteloso posible?.  Aquí te dejamos unos tips que pueden ser útiles en el proceso de re-incorporar a los equipos al trabajo híbrido y/o presencial:

  1. Escucha y comunícate abiertamente

Antes que nada, debes ser proactivo. Asegúrate de que en la elaboración del plan de re-ingreso hayas comprendido las preocupaciones, comentarios y sugerencias de tu equipo. Algo tan sencillo como hacer un focus-group o una encuesta podrá ayudarte a dimensionar las expectativas del equipo. Al crear un plan colaborativamente, te aseguras de que sea ampliamente recibido y acogido por los miembros del equipo.

  1. Ten en cuenta sus necesidades en post-pandemia

Además de tomar en cuenta sus preocupaciones acerca de su salud, debes estar pendiente de sus dudas sobre cómo será la nueva modalidad de trabajo. ¿Podré seguir trabajando desde casa de vez en cuando? ¿Seguiré teniendo cierta flexibilidad en los horarios? serán algunas preguntas frecuentes.  

También hay que tener en cuenta que quizás no quieran transportarse durante varias horas para llegar a la oficina. Todos estos son posibles escenarios y cuestionamientos de tus empleados para el regreso a la presencialidad. 

La pandemia modificó los hábitos de todos. Debes ser consciente de eso y armar tu plan de acción a partir de ahí. 

  1. Habla sobre los protocolos de bioseguridad

La pandemia no ha terminado, por lo que es crucial que prepares protocolos de bioseguridad para cuidar la salud de tus empleados durante el horario de oficina. 

Comparte con ellos cuáles son los lineamientos de higiene a seguir. Esto te ayudará a prepararte para mitigar riesgos de contagio y para que tus empleados se sientan lo suficientemente seguros para regresar a convivir en un espacio laboral con muchas personas. 

  1. Abarcar las necesidades emocionales del equipo a nivel individual

Lo primero que necesitas es ser empático. Comprende que el 2020 fue el año más estresante y, probablemente, muchos de tus empleados estarán lidiando con algún tipo de ansiedad o estrés.

Algunas situaciones estresantes pueden ser:  tener a sus hijos en casa mientras trabajan y que no puedan recibir la atención necesaria. O levantarse muy temprano para sobrellevar un tráfico de dos horas en el transporte público cuando estaban acostumbrado a la comodidad de su hogar.  

Es importante entender que las relaciones interpersonales no van a ser las mismas con un modelo híbrido en la oficina. Debes crear espacios virtuales y presenciales para fomentar la comunicación entre miembros del equipo de trabajo. También balancear la alternancia de empleados, pues todos merecen sacar provecho del espacio físico. 

  1. Haz que el cambio sea gradual

Después de dos años de encierro la gente ya se acostumbró a un estilo de vida y de trabajo diferentes. Pedirle a todos que de un día para otro regresen a trabajar como antes de la pandemia sería muy duro y quizá pueda ocasionar fricciones. 

Primero debes entender que nada va a ser como antes, todos tenemos hábitos nuevos y las cosas cambiaron. Por eso es importante que les des un periodo en el que puedan ajustarse, volver a acomodar sus horarios y cambiar hábitos. 

¡La mejor opción es preparar a tu equipo para regresar a la oficina!

La importancia de la salud y la necesidad de atender los retos emocionales ha aumentado durante el último año. Ve más allá de los protocolos de higiene y dispensadores de alcohol mientras te preparas para reintroducir a tu personal al lugar de trabajo. 

Concéntrate en brindar a los empleados el apoyo emocional y las herramientas que necesitan para hacerlo. Como líder deber ser empático con tus equipos, algunas personas pueden tener miedo de contagiarse al tener más contacto con gente y otras pueden tener miedo de la convivencia social después de un año de encierro. 

En cualquier caso, debes estar preparado.  La comunicación debe ser continua entre el equipo y tú. Durante y después de que regresen a la oficina. Lo mejor sería motivar a los empleados para que expresen cualquier inquietud que tengan sobre su salud física y mental u ofrecerles los espacios donde puedan buscar ayuda si no quieren hablar directamente contigo. Siguiendo estos pasos tu equipo comprenderá que reconoces sus necesidades y requerimientos. Así  se sentirán más cómodos con el retorno. 

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