Pensar en retornar a la oficina puede generarle a tus empleados incertidumbre y, con ello, ansiedad. Después de año y medio, y a causa del COVID 19, aprendimos a trabajar de manera virtual. Según La Encuesta Polimétrica de la Universidad del Rosario y Cifras y Conceptos la transición a la presencialidad quizá genere miedo y resistencia debido a la posibilidad de contagiarse por el virus, a exponerse al transporte público, a la costumbre a trabajar desde casa y al cuidado de niños o adultos mayores. Incluso, la encuesta McKinsey Consumer Health Insights, en la que se hacen preguntas sobre retorno al trabajo, un 49% de encuestados advirtió que regresar al centro laboral de forma física podría tener un impacto negativo.

La Organización Mundial para la Salud asegura que más de 264 millones de personas en el mundo sufren de trastornos de ansiedad que se perciben a través de síntomas como sudoración, dolores físicos, dilatación de la pupila, temblores, inquietud, preocupación excesiva, aumento de la tensión muscular y de la respiración. Como consecuencia de la pandemia y postpandemia, las personas con ansiedad han aumentado ¿Por qué?

1. Las transiciones o cambios aumentan naturalmente la ansiedad. El regreso a la oficina puede percibirse como una situación desconocida o una alerta de peligro que, en ocasiones, genera trastornos de adaptación relacionada con el estrés de enfrentar dicha situación.

2. Las relaciones y dinámicas sociales han cambiado. Aunque ahora es posible que tus empleados conozcan un poco más sobre la vida personal de sus compañeros debido a las reuniones virtuales, el distanciamiento social provocado por la pandemia afectó las relaciones sociales del ser humano, Regresar a la oficina cambiará la manera de entablar relaciones interpersonales que podría generarles ansiedad.

3. Existen nuevos hábitos ya adoptados. El aislamiento y la virtualidad consolidaron ciertos hábitos, buenos o malo, para trabajar desde casa. Quizá algunos de ellos se desdibujan al momento de regresar a la oficina. Por ejemplo, almorzar de manera equilibrada y natural o incluso las salidas a caminar en la hora de almuerzo pueden desaparecen, generándoles ansiedad e inconformidad.

4. Le temen a la reducción de la flexibilidad y a los desgastantes desplazamientos.  Según una investigación de Limeade Institute, encargada de indagar acerca de tendencias sobre el bienestar y el compromiso de los empleados, la exposición a un posible contagio por COVID – 19 es la principal fuente de ansiedad a la hora de regresar al espacio convencional de trabajo. Pero esa no es la única razón. El 71% de las personas encuestadas manifestó que les genera estrés y ansiedad la posibilidad de que haya menor flexibilidad y un 68% no quiere asumir esos desgastantes y, muchas veces, abrumadores desplazamientos.

Te podrás estar preguntando ¿Qué puede hacer tu empresa para reducir el estrés y la ansiedad de regresar a la oficina? Te compartimos unas estrategias que te ayudarán a implementar una transición más amena al lugar de trabajo priorizando su salud mental.

  • Para reducir el miedo al contagio, exige el uso obligatorio de elementos de bioseguridad dentro y fuera de las instalaciones de trabajo y mantén los espacios físicos desinfectados, aforos reducidos y el distanciamiento social entre escritorios y sillas.
  • Permite que tus colaboradores expresen su temor. No los juzgues.
  •  En lo posible, ofrece opciones flexibles frente a la frecuencia de retornar al horario habitual.
  • Explícales por qué es necesario o no que todos regreses a la oficina.
  • Implementa programas piloto de transición para retornar al lugar de trabajo.  
  •  Sé siempre compasivo.

Al cuidar la salud mental de tus colaboradores, estas reduciendo el estrés y la ansiedad. Esto facilitará la reincorporación al trabajo presencial, aumentando la productividad y la retención de tu talento. Si identificas que se encuentran resistentes al regreso y has percibido que les genera ansiedad, recuerda que es normal, pero debes trabajar en ello.

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