Los días de condiciones inhumanas y encierro para las personas con trastornos mentales terminaron. Hoy hemos logrado en nuestra sociedad reconocer que existe la salud mental,  pero  muchas veces sin darle la importancia que merece. ¿Podrá ser una de las razones por las que aún no ha mejorado nuestro bienestar emocional? 

En marzo del 2020, “¿Estoy teniendo un ataque de pánico”? Fue la pregunta más buscada en Google con 3,4 millones de personas preocupadas por el tema de ansiedad. No es casualidad que esta fecha coincida con el inicio de la pandemia. La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) reveló que la emergencia sanitaria ha causado una crisis de salud mental en América. 

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Para nadie es un secreto que los tiempos de crisis traen consigo múltiples percances para las personas. Vivimos con miedo, tragedias e incertidumbres. Además, a estas circunstancias, que ya son bastante duras, se añade el aislamiento social y el estrés del trabajo, que ahora es más intenso por ser de forma remota. Los siguientes ejemplos son algunos de las afectaciones más comunes durante esta época en la que estamos sobrepasando nuestra capacidad para afrontar situaciones difíciles. 

  1. Síndrome del impostor

El síndrome del impostor es un trastorno psicológico en el cuál eres incapaz de aceptar tus logros. Quien sufre este trastorno tiene la sensación de ser un fraude con miedo a que descubran que no se es bueno en su trabajo y dificultad para reconocer sus éxitos o logros. Este síndrome trae consigo un impacto en la salud mental de quien lo padece, ya que las consecuencias en muchos casos son ansiedad, depresión, frustración, burnout y baja autoestima. 

En la pandemia, la gente se enfrentó a más responsabilidades y menos supervisión debido a los recortes de personal y al trabajo remoto. Ambos escenarios incrementan las inseguridades, el miedo de ser un impostor o un fraude. Este síndrome puede afectar a cualquier persona sin importar la industria o el puesto en el que esté. ¿Qué puedes hacer para trabajar en la confianza en ti mismo? Celebra tus grandes y pequeñas victorias, sé amable contigo mismo, incluso cuando no cumplas tus expectativas. Esto fomentará tu autoestima y tu bienestar en general, también mitigarás el estrés. 

  1. Vivir un ritmo de trabajo exhaustivo

Algunos lo llaman la cultura del ajetreo o hustle culture, pero en términos simples significa vivir de una manera acelerada todo el tiempo. Las exigencias se convierten en un hábito, lo que puede resultar increíblemente tóxico. Constantemente se nos dice que nos esforcemos para ser mejores, es esa voz interior que te dice: “hazlo en grande o si no, mejor no hagas nada”. Sin embargo, nunca nos detenemos a apreciar todo lo que hemos logrado. Esto puede poner a nuestro cuerpo y nuestra mente bajo un estrés constante y ocasionar burnout. 

La emergencia sanitaria ha sido disruptiva con nuestras rutinas. Algunos han tenido que aprender a mantener su desempeño, incluso trabajando desde casa. Muchos ni siquiera tuvieron esa suerte y perdieron su trabajo, lo que los llevó a vivir aún más, esta sobreexigencia en sus vidas.

En el caso de los que trabajan desde casa, no tener una barrera física, como una oficina, puede hacer que falte una regulación entre las jornadas de trabajo y descanso. Esto hace que el trastorno se intensifique porque todo lo relacionan con su jornada profesional. 

Algunos consejos para evitar que el trabajo te consuma son: 1) fijar horarios de descanso, por ejemplo, cuando vayas a comer, desconectarte por un rato. 2) diferenciar los espacios de trabajo con los de descanso, por ejemplo, separa el lugar donde duermes del escritorio donde trabajas. 3) Tómate en serio tu salud, cuando sea hora de descansar hazlo, no te sobreexijas. 

  1. El estigma de la salud mental 

Si bien estamos mejorando en los estigmas y la discriminación contra las personas con problemas de salud mental, aún falta mucho camino por recorrer. En el trabajo, el 85% de los empleados tienen una enfermedad mental que no se trata ni se diagnostica. De hecho, el 60% de ellos nunca hablan acerca de cómo se sienten con sus compañeros ni sus directivos. A esto se añade que, según un estudio de Paychexs que realizó  a 1017 empleados de tiempo completo en Estados Unidos, el 54% se siente muy incómodo hablando de salud mental con sus supervisores, llegando a creer que puede ser una causa de despido. 

Otro de los hechos que refleja este abandono y estigma es el costo anual de tratamientos psiquiátricos en América Latina, que es de los más bajos en la esfera global. Enfermedades como el trastorno bipolar y la esquizofrenia tienen la mayor inversión por caso tratado, pero esta no supera el umbral de los $1000 dólares. La situación empeora con enfermedades como la depresión y el trastorno de pánico, que no reciben más de $500 dólares por caso según el informe:  Invertir en Salud Mental de la OMS. 

Esto quiere decir que sigue habiendo un estigma hacia tratar enfermedades como la depresión, que si bien nos puede llegar a afectar alguna vez en nuestra vida, no reciben el cuidado necesario.

Para finalizar

Es importante prestar  atención a nuestro  bienestar  mientras aprendemos a sobrellevar tantos cambios en nuestro mundo y nuestra sociedad. La pandemia llegó de manera inadvertida y las cosas no volverán a ser como antes. Sin embargo, aún hay una oportunidad para cuidar de nosotros y borrar ese estigma que existe sobre la salud mental. Trabajemos para demostrar empatía por nosotros y los demás.

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