El dolor está relacionado con el cuerpo y la mente, el cual, experimentamos en diferentes situaciones de la vida. Sin embargo, cuando sentimos dolor crónico también nos produce ansiedad, estrés, depresión e ira y hay que trabajarlo, no normalizarlo.  Según la Plataforma de Organizaciones de Pacientes del Dolor de la Sociedad Española cerca de 8 millones de personas sufren de dolor crónico, una sensación angustiosa que afecta todas las esferas de la vida: las emociones, el entorno personal, laboral, familiar y social.

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor se describe, según Leonard H. Mersky como “una experiencia sensorial y emocional desagradable”. Esta descripción incorpora la dimensión emocional y cognitiva de la experiencia de dolor.

El dolor crónico es una enfermedad, según David Abejón, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Quirón en Madrid, el cual  tiene dos componentes:  sensorial, que refleja cómo sentimos el dolor y en qué momento; y afectiva, que muestra cómo afecta  la calidad de vida y  la afectividad de la persona que lo sufre y cómo interfiere en su vida diaria.

¿Cómo reducir el dolor crónico?

Las técnicas de relajación pueden ayudar a disminuir la tensión muscular, controlar la respiración, aliviar el estrés y disminuir el dolor. Les compartimos el paso a paso de 3 técnicas de relajación que te permitirá a ti y a tu equipo, reducir la actividad fisiológica, es decir, los niveles de tensión y ansiedad. Te darás cuenta de que a medida que te vas relajando percibirás menos dolor.

Respiración diafragmática:

1. Acuéstate boca arriba o siéntate en una silla de apoyo.

2. Coloca una o ambas manos sobre tu abdomen

3. Respira lenta y profundamente por la nariz. El abdomen se debe levantar y la parte superior del pecho debe permanecer inmóvil y relajada.

4. Exhala lentamente por la boca. A medida que saques el aire, empuja lenta y suavemente el abdomen hacia la columna.

5. Repite el movimiento 5 veces.

Coloca así una o ambas manos sobre tu abdomen

Relajación Progresiva Jakobson:

1.   Inhala profundamente llevando el aire a tu abdomen.

2.  Exhalar, deja que tu cuerpo empiece a relajarse.

3.  Cierra los puños. Aprieta los antebrazos, los bíceps y los pectorales. Mantén esa tensión durante 7 segundos y afloja.

4. Arruga la frente y mantenla así durante 7 segundos. A la vez rota la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro.

5.  Arruga la cara. Frunce el entrecejo, los ojos, los labios, aprieta la mandíbula y encorva los hombros. Mantén la posición 7 segundos y afloja.

6. Respira profundamente y arquea la espalda suavemente. Mantén la postura 7 segundos y relaja.

7. Inhala profundamente y saca el abdomen, dejando que se hinche todo lo posible. Mantén la posición 7 segundos y suelta.

8. Flexiona los pies y los dedos de los pies. Tensa los muslos, las pantorrillas y los glúteos. Mantén la tensión durante 7 segundos y afloja.

9. Para terminar, estira los pies como una bailarina, a la vez que tensas muslo, glúteos y pantorrillas de nuevo. Suelta después de 7 segundos.

Relajación Pasiva de Schwartz y Haynes:

La persona debe recibir instrucciones verbales que le instan a ir relajando cada grupo muscular.

Por ejemplo: “estás tranquilamente sentado en el sofá con los ojos cerrados, nota como se relajan tus brazos, cada vez están menos tensos. Ahora fíjate en el antebrazo derecho, nota cómo cada vez se relaja más”.

De estas 3 maneras, podrás ayudarte a sentirte mejor disminuyendo el dolor.  ¡Es tu Momentu!

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